Hace ya muchos años que me emociono con cualquier cosa,
cualquier cosa es buena para llenarme de emoción.
Un amanecer, una puesta de sol, o cualquier cosa insignificante, aunque eso es relativo...
Que cosa puede ser insignificante? para mi nada, porque todo tiene valor, por ello me lleno de emoción...
por ello admiro a diario la luna, y las pocas estrellas que aún lucen...
Cada mañana, emocionado, admiro a mi mujer mientras despertamos... y veo a mi niña en la cunita y es lo que me llena de emoción...
Ya no pediría nada más, una sonrisa, una carcajada... y un beso en los labios de mi mujer...
En el trabajo, saludo a todo el mundo y abrazo a los más cercanos. Necesito muchos abrazos para sobre llevar una jornada de trabajo.
En la calle, intento no pisar fuerte por si se queja el suelo, y admiro todo como si fuera la primera vez que lo viera.
Me agrada pasear por mi barrio y conversar con las gentes...
Me gusta el silencio porque puedo oir mi interior.
Me gusta la música aunque a menudo le bajo el volumen.
Me gustan los fines de semana, aunque no tengamos nada previsto, tan solo por ello ,,, por ser fin de semana!
Me gustan los días en donde aparecen como festivos... aunque no lo sean, ya me encargaré yo de hacer algo que me haga sentir como festivo.
Me encanta mi forma de ser, aunque sea algo tímido.
Me encanta mi interior.
Me enamoré de mi mujer nada más verla, y ahora en estos días hemos cumplido quince años de matrimonio.
Me gusta iniciar una comida o cena con una frase de ilusión.
No somos de restaurantes caros, igual celebramos algo importante en un Burguer King. o sin más, celebro mi cumpleaños a diario...
Sobretodo, en estos días, me encanta observar a mi hija mientras duerme, porque lo hace igual que mi mujer... duerme sigilosa, moviendo las manos lentamente, incluso desprendiendo de su rostro una sonrisa en silencio.
Quedo absorto cuando veo a mi mujer e hija a mi lado...
NO PIDO NADA MÄS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!