
Cada vez estoy más convencido, que para superar un día con creces, tienes que haber recibido alguna muestra de, mínimamente, afecto o cariño. A veces espero a que sea alguien, y otras, por el contrario, espero recibir aliento de algo.
Ayer de vuelta a casa, saludé al árbol anciano del parque y mantuvimos una pequeña conversación. Tenía frío y estaba triste porque no se le posaban los pájaros sobre sus débiles ramas.
- Soy muy mayor y apenas hay cobijo en mis ramas... Me decía.
- Fíjate en esos otros árboles, son más jóvenes y sobre ellos si que se posan los pájaros...
yo permanecía en silencio porque no sabía que decirle. Al poco tiempo, noté como de una de sus hojas cayó una lágrima... Fue la primera vez que vi el llanto sincero de un árbol.
-Tranquilo. Le dije yo. Seguro que hubo un tiempo donde todos los pájaros se posaban sobre ti, y donde también los niños jugaban bajo tu sombra, estoy seguro.
-¡Que tiempos aquellos! Me dijo. Ya apenas me acuerdo...Recuerdo un día, que sobre una de mis ramas, unos niños, ataron una cuerda para columpiarse. Estubo mucho tiempo y muchas tardes, cuando salían de la escuela, se acercaban corriendo a columpiarse. También recuerdo que algunos niños se hacían tirachinas para lanzar piedras a los pájaros. Entonces era yo, el que ahuyentaba a los pajarillos, moviendo mínimamente mis ramas, para no ser golpeados por las piedras...
-No te quiero decir con eso, que tienes que vivir del pasado. Le dije. Pero si, que pienses en ello y en todo el bien que has hecho a todos dándoles cobijo, y nunca te deprimas...
-Bueno, hoy no se ha posado sobre mi ningún pajarillo, pero bueno... Grata ha sido tu visita. Me dijo. Muchas gracias.
Me fuí para casa porque era tarde y allí quedó el anciano árbol en el parque, sintiendo el frio intenso del momento.Cada día lo veía, y me acercaba a él...
Un día de tantos, mientras paseaba por la avenida, me adentré en el parque y vi que en una de las ramas del anciano árbol, revoloteaba un pajarillo. A los pocos días también observé otro pajarillo, revolotear sobre el árbol. Era frecuente ver el vuelo de algún pajarillo cerca de él.
Un día me acerqué y quedé maravillado porque en una de sus ramas viejas, ese pajarillo que revoloteaba, estaba confeccionando un nido, un maravilloso nido.Pasó una semana y vi terminado el nido y quedé prendado... Más aún cuando oí el silbido de los pajarillos que reposaban en el nido. Fue entonces cuando sonreí.Noté feliz al anciano árbol y me encantó...
Ayer de vuelta a casa, saludé al árbol anciano del parque y mantuvimos una pequeña conversación. Tenía frío y estaba triste porque no se le posaban los pájaros sobre sus débiles ramas.
- Soy muy mayor y apenas hay cobijo en mis ramas... Me decía.
- Fíjate en esos otros árboles, son más jóvenes y sobre ellos si que se posan los pájaros...
yo permanecía en silencio porque no sabía que decirle. Al poco tiempo, noté como de una de sus hojas cayó una lágrima... Fue la primera vez que vi el llanto sincero de un árbol.
-Tranquilo. Le dije yo. Seguro que hubo un tiempo donde todos los pájaros se posaban sobre ti, y donde también los niños jugaban bajo tu sombra, estoy seguro.
-¡Que tiempos aquellos! Me dijo. Ya apenas me acuerdo...Recuerdo un día, que sobre una de mis ramas, unos niños, ataron una cuerda para columpiarse. Estubo mucho tiempo y muchas tardes, cuando salían de la escuela, se acercaban corriendo a columpiarse. También recuerdo que algunos niños se hacían tirachinas para lanzar piedras a los pájaros. Entonces era yo, el que ahuyentaba a los pajarillos, moviendo mínimamente mis ramas, para no ser golpeados por las piedras...
-No te quiero decir con eso, que tienes que vivir del pasado. Le dije. Pero si, que pienses en ello y en todo el bien que has hecho a todos dándoles cobijo, y nunca te deprimas...
-Bueno, hoy no se ha posado sobre mi ningún pajarillo, pero bueno... Grata ha sido tu visita. Me dijo. Muchas gracias.
Me fuí para casa porque era tarde y allí quedó el anciano árbol en el parque, sintiendo el frio intenso del momento.Cada día lo veía, y me acercaba a él...
Un día de tantos, mientras paseaba por la avenida, me adentré en el parque y vi que en una de las ramas del anciano árbol, revoloteaba un pajarillo. A los pocos días también observé otro pajarillo, revolotear sobre el árbol. Era frecuente ver el vuelo de algún pajarillo cerca de él.
Un día me acerqué y quedé maravillado porque en una de sus ramas viejas, ese pajarillo que revoloteaba, estaba confeccionando un nido, un maravilloso nido.Pasó una semana y vi terminado el nido y quedé prendado... Más aún cuando oí el silbido de los pajarillos que reposaban en el nido. Fue entonces cuando sonreí.Noté feliz al anciano árbol y me encantó...

7 comentarios:
¡Como siempre magnífico!
Es muy reconfortante y tranquilizante leer tus escritos.
Si tienes esperanza y ánimo, todo puede volver a ser maravilloso.
Un besote muy fuerte.
Si fuese pájaro trataría de acercarme siempre al árbol más maduro; fuente de sabiduría, raíces profundas y asentadas. Sin lugar a dudas el cobijo más acertado para vivir.
Preciosa historia!!
Un fuerte abrazo Lluis
Creo que también fue la Madre Teresa quien dijo:
"Sé la diferencia que quieras ver..."
Como si fuéramos semillitas capaces de germinar en otros, o no,que más da, la cuestión es plantar, plantar...y plantar...
Adoro tu manera de plantar, Piruleta, todos nos quedamos mejor después de pasar por tu blog...
Ah! Felicidades por tu próxima paternidad! ;)
Amiga Silvia, este humilde blog solo pretende eso, apaciguar, tranquilizar... pretende ser todo un océano en la bañera de casa...
Gracias
Un abrazo
Lluis
Amigo Enrique, doy fe que tu persona se asemeja a un pájaro de vuelo alto, persona cercana, de amplio conocimiento de las cosas,
y de un enorme sentido del humor?
Un abrazo
Lluis
Querida le8al, es un placer para mi recibirte en mi casa, y quedarte un ratito para leer alguno de estos cuentecitos, y sobretodo lo que me reconforta es, saber que mis letras llegan a la parte más íntima del ser, al corazón.
Muchísimas gracias por tus felicitaciones hacia mi futura paternidad, gracias...
Un abrazo cercano
Lluis
¿Sabes que eres un escritor y poeta maravilloso?
Has escrito una historia preciosa, un canto a la vejez digno de admiración.
¡Cuanta razón tienes en tus historias! Mi madre tiene 7 hermanas. Alguna de ellas son ya un poco mayores, pero... no sabes lo que disfruto y aprendo hablando con ellas. Las quiero muchísimo!
Por cierto, no sabía que ibas a tener una nenita. ¿Para cuándo? Me haría tanta ilusión conocerla...
Gracias, querido amigo.
Querida Dulós, como te encuentras?
Me hace ilusión recibir comentarios tuyos.
Acabamos de venir de Barcelona, de pasar unos dias en familia y enseguida me he puesto a ver el blog.
Cierto es que se aprende mucho de las personas mayores, bueno la verdad es que es una maravilla hablar con nuestros mayores...
Y mi niña nacerá para últimos de Mayo. Dios quiera que todo vaya bien.
Un abrazo
Lluis
Publicar un comentario en la entrada